Una buena historia de guerra: El emperador

 

 

El emperador es un gran libro, es un gran reportaje  y un ejemplo a seguir por los periodistas que, en muchas ocasiones, deshumanizan las guerras y los golpes de estado. Pero aún es más, es una buena historia de guerra, un gran relato desde una óptica totalmente distinta a las habituales que despierta el lado más literario de Ryszard Kapuscinski. Agnieszka Flisek, profesora de la Universidad de Varsovia y secretaria de Ryszard Kapuscinski entre 2003 y 2007, asegura que el escritor polaco “no quiso que este fuera un reportaje más sobre un golpe de estado más”. Por ello, hace a los lectores pisar la calle, vivir la noticia y encontrar a los auténticos protagonistas.

En El Emperador, Kapuscinski  demuestra su conocimiento absoluto de las estructuras de poder.

“En política los nervios son signo de debilidad que anima a los adversarios y que hace que los súbditos se atrevan a cuchichear y reírse por lo bajo de la imperial figura”

Alrededor de un simple gesto como la altura o la mirada del emperador explica toda la jerarquía de poder de forma sencilla, las relaciones de sumisión e insurrección quedan plasmadas con la altura de las miradas respecto al Rey.

Es un libro increíble por el trabajo que supone hacer las entrevistas en un estado de guerra, aunque es aún más importante el trabajo posterior de organizar la información. Como afirma Agustín Vico, periodista especialista en Kapucisnki es clave “la forma de contar la historia, el modo de exponerla y la selección de los datos verificables por parte del autor”.

El autor sufría una crisis creativa, empezó a buscar un nuevo estilo y una nueva manera de escribir. Al revisar las fotografías dio con una foto en la que el emperador aparecía con un perrito sentado en sus rodillas (Lulú). Este es el verdadero inicio del movimiento narrativo. Kapuscisnki se vuelca en una literatura cuidada que unida a un periodismo valiente y libre de prejuicios da lugar a una gran obra.

El periodista polaco utiliza licencias poéticas. Alterna literatura con relatos absolutamente periodísticos que absorben al lector (cuando utiliza la voz de narrador es simplemente exquisito). Crea personajes, que evolucionan con la historia. Haile Selassie es descrito mediante detalles que pueden llegar a ser cómicos. Y todos estos ingredientes dan lugar a una entretenida y, en ocasiones divertida, historia de la caída de un dictador.

La obra está claramente diferenciada en tres partes:

  • En la primera, se describe a Haile y a los hombres de la corte que hacen surgir la dictadura. Se centra en la cotidianidad, en los problemas y preocupaciones de los miembros de la orden, en la organización jerárquica del palacio de Addis Abeba. También sitúa al lector en un estado de guerra en el que las balas vuelan por el aire y en el que un régimen autoritario ha caído. Es, quizás, la parte más cómica del libro, llegando a puntos surrealistas como el del cuco humano.
  • La parte intermedia empieza a mostrar las grietas del sistema autoritario establecido por Selassie. El relato del intento de golpe de estado es espectacular, se trata de una gran crónica periodística que hace las delicias de cualquier tipo de lector. Una lección de cómo hacer absorbente la historia.  En este capítulo del reportaje, como si de un historiador se tratase, relata los antecedentes de forma detallada por muy insignificantes que pudiesen parecer.
  • El final incluye el desmoronamiento y es el cenit del libro. En la conclusión es donde el autor desarrolla toda su capacidad literaria unida al carácter periodístico

“Si no fuera porque había sacado miles de millones de las arcas del estado”

La conclusión despierta sentimientos en el lector hacia el emperador, sin embargo, es la parte más crítica con el régimen.

Como pega a esta gran obra, se podría señalar que se nota la influencia del escritor en los relatos que realizan las fuentes, con lo que adquiere un protagonismo que no debería centrarse en él. Como ocurre en algunos formatos de reporteros actuales como 21 días o Reporteros Cuatro REC.

En palabras de Vico: “El emperador, más allá de críticas, es una delicia. Un pastel lleno de sorpresas con situaciones surrealistas que parecen inventadas y, otras veces, un reflejo de una realidad diaria de nuestro país”. Pero, sobre todo, El Emperador es una obra básica para los reporteros del futuro y para todos los periodistas del mundo.

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Una respuesta to “Una buena historia de guerra: El emperador”

  1. Nikolaus Koln Says:

    That’s an amazing post. Thanks a lot

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